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Taller para educadores

De-construcción Cultural: Hacia una Educación Holística

Nos enfrentamos a la necesidad de construir algo nuevo. Construir una nueva educación. En realidad, una nueva civilización, un nuevo paradigma. Primeramente nos haremos la pregunta, ¿qué tan nuevo es el nuevo paradigma? ¿qué tan diferente es al actual paradigma?

Invitaré a contemplar muy profundamente el paradigma actual, para darse cuenta el cambio profundísimo que urge. No es un cambio de algo que esté mal (en el actual paradigma) por algo que sí esta bien (en un nuevo paradigma). No es un cambio de opiniones o manera de pensar, ni tampoco es mejorar nuestras metas e intenciones humanas. Es un cambio de mentalidad, una de-construcción cultural-neuronal, desde la percepción por separado a la percepción holística. Del ser separado al inter-ser. De la separación a la reunión.

 

¿Por qué? Porque la historia cultural subyacente de la separación (y la concepción del ser separado y discreto), es en primer lugar una historia cultural aceptada como fáctica. Y en segundo lugar porque es la causa-raíz de que enfrentemos una crisis en nuestra educación, así como en todo aspecto de nuestra vida actual. Mientras nuestros intentos por construir una educación holística nazcan desde el arreglo cultural-neuronal de separación, no lograremos más que seguir reproduciendo una educación separada. Por mucho que nuestras intenciones sean holísticas y nuestra meta la reunión, nuestro camino, nuestras herramientas, nuestro habitar debe ser también holístico. No se puede construir reunión desde la separación. “You cannot dismantle the master’s house using the master’s tools" (Audre Lorde). De ahí que se hace necesaria la deconstrucción.

 

Una educación holística es una educación en la que la totalidad del niño es bueno, hecho de bondad. Estoy hablando de algo muy radical. Tenemos que caminar un camino desconocido (nosotros los adultos educadores), hasta encontrarse en un lugar donde es plenamente natural, sin esfuerzo alguno, acompañar al niño en plena libertad.

 

Esto sería fácil si no nos involucrara. Si estuviésemos separados de los niños. Pero resulta que nos afectan intensamente. Cuando un niño nos quiere agredir, uf cómo duele, cómo nos hiere. Por ejemplo cuando un niño sostenidamente no nos quiere hacer caso en nuestra sugerencia amorosa y paciente, respecto de algo que sabemos es por su bien (por ejemplo abrigarse del frio), sufrimos. O cuando un niño, inexplicablemente, quiere agarrar un juguete, solo por el placer que le da que otro niño sufra. Nos vemos en la necesidad de “poner límites”, “eso no se hace”. Cuando un niño pelea con otro por la propiedad privada de cualquier objeto digamos una ramita: “es mío”, “¡no!, es mío” y la discusión escala hasta la violencia. Nos vemos en la necesidad de transmitirles, de una manera u otra, que hay algo mal dentro de ellos, un egoísmo que tenemos que extirpar. No nos queda alternativa, adentro de la historia de la separación no existe alternativa posible. En este taller me planteo la urgencia del alma de inter-encontrar (con cada uno de ustedes) otra historia que yace escondida. Misteriosa, imposible para el intelecto. Les voy a rogar me compartan sus ejemplos que seguramente serán más atinados que los míos (yo soy padre pero no tengo experiencia de maestro de pre-escolar).

 

La clave está en que nos vemos a nosotros mismos así, separados, parte buena y parte mala. Así vemos la vida, parte buena parte mala. Como las películas de Hollywood siempre tienen un bando de los buenos y otro de los malos. La mente, completamente habituada a esta narrativa, reclamará enérgicamente: “¡no es posible otra historia! ¡Por supuesto que el mundo está lleno de maldad! ¡Tenemos que extremar nuestro esfuerzo para derrotar al mal en el mundo y en nosotros mismos! Etc.” Esa es la historia que vengo a cuestionar. Invito a de-construirla. Un camino completamente desconocido y del cual surgirán cosas verdaderamente nuevas.

 

Mientras nos veamos a nosotros mismos separados, a la vida misma separada, ¿cómo podríamos construir una educación holística? ¿Cómo podrían seres humanos separados educar seres humanos completos? Mientras haya desconfianza en la vida, hay desconfianza en uno mismo. Mientras haya desconfianza en uno mismo, habrá desconfianza en la vida.

 

Por otra parte, una educación holista es posible de inmediato, muy simple y fácilmente. Esto es así porque el genuino holismo es el Uno con todo tal y como es. El uno no se separa de la separación. Por tanto, lo único que hay que ‘hacer’ para ‘ser’ holista en lo inmediato es incluir a la separación. En la práctica, integrar lo que sea que esté a la mano integrar. Crucialmente, integrar nuestros sentimientos. No es necesario cambiarlos para hacerlos holistas, se hacen holistas cuando se les permite ser tal y como son.

 

Principios

  1. El Ser humano es completamente maravilloso y no necesita mejorarse a sí mismo.

  2. La Vida es completamente maravillosa y no necesitamos mejorarla. 

  3. Crearemos y cultivaremos un espacio de intimidad, de integración con la totalidad de la vida tanto lo conocido como lo desconocido. Procuraremos que el intelecto sea un mero participante pero no una autoridad del taller. Procuraremos entrar en este espacio de corazón abierto, con la totalidad del ser y nuestras emociones, manera única en que las respuestas más profundas pueden surgir. Haremos un espacio holístico universal de integración con lo divino, no excluyente y no adherido a ninguna religión.

  4. Respeto al centro divino de cada participante. En primer lugar, la idea es que cada quien encuentre sus propias respuestas que resuenen en su propio corazón.  En segundo lugar, esperamos que del misterio de nuestro encuentro emerjan ideas, visiones, claridades tanto individuales como colectivas, que no es posible anticipar.

 

Temas

El taller tendrá dos temáticas fundamentales a reflexionar.

  1. La Separación en nuestra educación. Sus manifestaciones, conocidas y desconocidas, ambas interesantes. La separación en nuestras vidas como maestros. La separación en nuestras vidas familiares. La separación en nuestra vida como seres humanos que somos.

  2. Vislumbrar el inter-ser en una educación genuinamente holística. Vislumbrar nuestro propio ser como un todo. Vislumbrar como es que inter-somos todos los participantes. Cómo es que inter-somos con los niños. Cómo la vida inter-es. Si la educación es holística, lo que educamos ha de ser holístico también. Cómo se vislumbra al conocimiento holístico (es un proceso del conocer totalmente distinto del cuál algún día nacerá una nueva ciencia).

El acento se pondrá en los procesos emocionales que vayan inter-surgiendo entre nosotros mismos mientras exploramos. En una visión holística, todo está unido, y si nos reunimos a nosotros mismos reunimos todo lo demás. En el conversar-emocionar pasarán las cosas más valiosas. Por eso la invitación es a participar de corazón abierto, libres de expectativas. Vamos a descubrir pequeños grandes misterios de la educación holística y el terreno de exploración seremos nosotros mismos ¿Quién se anima?

 

Una invitación

Este es un ejemplo de un taller especial creado para educadores de preescolar. Espero con interés nuevos encuentros en los que tengamos la oportunidad de desaprender y descubrir una nueva educación. El punto es simplemente aplicar el holismo o la unicidad a lo que tenemos enfrente, y sorprenderse de cuánto cambia lo que sea que observamos.

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